Etiquetado de productos peligrosos

 

En nuestros hogares y centros de trabajo nos encontramos con una gran cantidad de productos de uso diario que pueden suponer un riesgo importante para nuestra integridad y salud física.
Por ello es importante saber identificarlos correctamente y sobre todo, conocer las medidas de seguridad y protección necesariaS a adoptar tanto para su utilización como para su correcta conservación.

IDENTIFICACIÓN

En España, tenemos una ley específica que regula el etiquetado de productos nocivos y peligrosos, concretamente el Real Decreto 255/2003, de 28 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento sobre clasificación, envasado y etiquetado de preparados peligrosos, que regula este tipo de productos y junto a la Nota Técnica de Prevención nº 635 (NTP 635) del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, dicta cómo han de etiquetarse este tipo de productos, qué símbolos gráficos o pictogramas debe incorporar la etiqueta y qué riesgos supone su incorrecta forma de uso.

IRRITANTES (CLASIFICACIÓN Xi)

Son sustancias o preparados no corrosivos que, por contacto breve, prolongado o repetido con la piel o las mucosas, pueden provocar una reacción inflamatoria.
Dentro de este grupo podemos destacar productos como la lejía y el amoniaco o productos a base de esencia de trementina. Sus efectos pueden ser muy graves, sobre todo si entran en contacto con los ojos, e incluso mortales en caso de ser ingeridos.

 

NOCIVOS (CLASIFICACIÓN  Xn)

Aquellas sustancias y preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea, pueden provocar la muerte o efectos agudos o crónicos para la salud.
En este grupo podemos encontrar productos como los decapantes, productos de limpieza, compuestos para el tratamiento y protección de la madera, disolventes y pinturas, etc..

 

CORROSIVOS (CLASIFICACION  C )

Las sustancias y preparados que, en contacto con tejidos vivos, pueden ejercer una acción destructiva de los mismos.
Como, por ejemplo, desatascadores de tuberías, los desincrustantes, la sosa cáustica, los decapantes, el ácido de baterías, los limpiadores de hornos y lavabos, el ácido clorhídrico ( también conocido como agua fuerte o salfumán)

 

TÓXICOS (CLASIFICACION T)

Son sustancias y preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea en pequeñas cantidades, provocan la muerte o efectos agudos o crónicos para la salud.
el metanol, el alcohol de quemar, algunos quitamanchas, los aerosoles, los impermeabilizantes, los desinfectantes con base de compuestos fenólicos como la creolina.

 

MUY TÓXICOS (CLASIFICACION T+)

Los elementos clasificados como muy tóxicos no es que sean peores que los anteriores,  sino que su nivel de concentración para causar efectos nocivos es significativamente inferior, siendo necesaria menos cantidad para causar el mismo tipo de efectos negativos.

 

 

MEDIDAS DE PROTECCIÓN

Para evitar los riesgos derivados del uso de este tipo de sustancias es fundamental proteger aquellas zonas del cuerpo que puedan sufrir un daño provocado por el incorrecto o accidental de estos productos.

Para ello utilizaremos los llamados equipos de protección individual compuestos por una serie de elementos que evitarán que entremos en contacto directo con sustancias peligrosas.

Desde guantes protectores, mascarillas, gafas de protección, batas o monos integrales, las empresas especializadas ponen a nuestra disposición una amplia gama de productos para evitar accidentes

Dado el alto riesgo de contaminación de este tipo de equipos protectores es importante que la ropa y equipo de protección empleado durante su uso no entre en contacto con otro tipo de prendas como toallas, servilletas, sábanas, camisas, pañuelos o ropa interior ya que en caso de quedar restos o salpicaduras de los productos peligrosos puede llegar a dañar estos tejidos al hacer la colada, envenenar las aguas residuales  o incluso incrustarse en la ropa y  llegar a transferirse a nuestra piel.

Afortunadamente contamos con equipos de protección individual EPI de un solo uso que pueden ser desechados una vez utilizados y evitar así este tipo de problemas.

 

ALMACENAMIENTO Y CONSERVACIÓN.

A pesar de que muchos de estos productos forman parte de nuestro día a día y estamos acostumbrados a que estén siempre presentes en nuestras vidas, para evitar riesgos y disgustos innecesarios es fundamental no perderles nunca el respeto por muy acostumbrados que estemos a ellos y seguir siempre unas medidas básicas de segurirar.

  • No utilizar nunca un envase distinto al original para guardarlos: Los fabricantes de este tipo de productos se toman muchas molestias y asumen un coste muy importante para cumplir con la legislación sobre etiquetado y conservación de productos peligrosos. No arruines toda su labor guardando la lejía en botellas de agua mineral.
  • Conservar estos productos correctamente cerrados y asegúrate siempre de que esto es así. Si un día se rompe el tapón o el cierre de tu lata de disolvente, es mejor deshacerse del sobrante que arrepentirnos cuando vamos a coger la lata y se nos cae toda encima de los ojos.
  • Guardar siempre, siempre, siempre fuera del alcance de los niños. Piensa que este tipo de envases suelen ser muy llamativos, llenos de colorines y dibujos. Y un niño no sabe lo que significa una calavera con dos tibias cruzadas, simplemente es un dibujo llamativo y quiere tenerlo. Personalmente nunca he entendido por qué las galletas se guardan en la estantería de arriba de la cocina y el salfumán en la estantería de abajo. Un niño no se va a quedar ciego por comerse una galleta, pero sí por tirarse la botella de salfumán en la cara